Señorío de Bertiz: qué ver, senderos, horarios y precios

Actualizado en octubre de 2026 con el calendario oficial del parque.

Cruzamos el puente sobre el Bidasoa, atravesamos la verja y el ruido de la N-121A se apaga de golpe. Es lo primero que hace Bertiz. Baja el volumen.

El Señorío de Bertiz es el primer parque natural declarado de Navarra, allá por 1984, y la verdad es que casi todo el mundo lo visita igual: paga los 3 € del jardín histórico, da una vuelta entre secuoyas y estanques y se marcha a comer a Elizondo. Nosotros hemos venido tres veces, en verano, en primavera y en otoño, y las tres nos ha pasado lo mismo. El jardín es lo que venden. El bosque, 2.048 hectáreas que no cuestan un euro, es lo que casi nadie pisa.

Tampoco es culpa del visitante, ojo. En la taquilla explican el jardín con todo lujo de detalle y de los senderos, un plano y poco más. Nadie os va a decir cuál se hace con una niña de cuatro años sin acabar llevándola en brazos.

Así que hemos reunido aquí lo que nos habría gustado saber antes de la primera visita: horarios por temporada, precios, qué senderos se pueden hacer con niños pequeños y qué se ve en cada época. Y lo que a nosotros nos funcionó mejor.

Qué es el Señorío de Bertiz

Mirador modernista del Palacio de Bertiz sobre el río Bidasoa, con cúpula de teja vidriada azul
El mirador del palacio, asomado al Bidasoa. La cúpula de teja azul se ve desde el camino antes de llegar.

El Parque Natural Señorío de Bertiz está en Oieregi, valle de Bertizarana, entre Baztan y Malerreka, a orillas del río Bidasoa y a 44 km de Pamplona por la N-121A. En euskera, Bertizko Jaurerria Natur Parkea.

La finca aparece documentada desde 1392, cuando Carlos III de Navarra nombró a Pedro Miguel Bértiz Merino de las Montañas. De ahí en adelante fue pasando de padres a hijos hasta el siglo XIX, que es cuando la cosa se enreda y cambia de manos varias veces, hasta que en 1898 la compran Pedro Ciga y Dorotea Fernández por seiscientas cincuenta mil pesetas de entonces.

Ellos son los responsables de casi todo lo que se ve hoy. Reconstruyeron el palacio, levantaron el puente de acceso, ampliaron el jardín y abrieron la pista que trepa hasta Aizkolegi, donde se montaron un palacete de verano para mirar el valle desde arriba. En 1949 Ciga legó el Señorío a Navarra con una condición escrita de su puño y letra: que se conservara sin alterar sus características naturales. Y se cumplió, hay que decirlo. En 1984 llegó la declaración de Parque Natural, el primero de la Comunidad Foral, y hoy además está dentro de la Red Natura 2000.

El parque son en realidad dos mitades que funcionan de manera muy distinta. Por un lado el Jardín Histórico-Artístico, tres hectáreas y media cercadas, de pago y con horario. Por otro el bosque: 2.048 hectáreas de hayedo y robledal atlántico, gratis y abierto las veinticuatro horas todos los días del año. Conviene tenerlo claro antes de llegar, porque de ahí sale casi toda la confusión con los precios.

Horarios y precios del Señorío de Bertiz

La entrada al jardín cuesta 3 € y es gratuita para menores de 18 años. El bosque y sus senderos son gratuitos y están abiertos todo el año. Es la duda más habitual antes de venir y a nosotros nos costó bastante resolverla.

Tarifas del Jardín Histórico-Artístico

TarifaPrecioA quién se aplica
General3,00 €Adultos
Reducida1,50 €Estudiantes, carnet joven, jubilados, pensionistas y mayores de 65
Gratuita0 €Menores de 18 años, personas en paro y personas con discapacidad
Grupos (+15 personas)2,70 €Descuento del 10 %

Las reducidas hay que acreditarlas con documento oficial en la caseta de entrada. Con ese mismo billete entráis además al Palacio de Bertiz, al Centro de Interpretación de la Naturaleza y a la Cochera, donde están la maqueta del parque y el audiovisual. Conviene reservarles un rato.

La visita guiada son 3 € más por persona, gratis para menores de 18, y no hace falta reservar. Si os va la ornitología, el hide de observación de aves cuesta 5 € por persona y día. Eso sí, con reserva previa obligatoria.

Horarios del jardín

El jardín cierra los lunes, salvo en Semana Santa, julio y agosto. El bosque, los senderos y el aparcamiento están abiertos las veinticuatro horas, todos los días.

PeriodoDíasHorario del jardín
Del 16 de marzo a Semana SantaMartes a domingo10:00-14:00 / 15:00-17:00
Semana SantaTodos los días10:00-14:00 / 15:00-18:00
Abril y mayoMartes a domingo10:00-14:00 / 15:00-18:00
Del 22 al 30 de junioMartes a domingo10:00-14:00 / 16:00-19:00
JulioTodos los días10:00-14:00 / 16:00-19:00
AgostoTodos los días10:00-14:00 / 15:00-19:00
Del 1 al 13 de septiembreMartes a domingo10:00-14:00 / 16:00-19:00
Del 14 de septiembre al 18 de octubreMartes a domingo10:00-14:00 / 15:00-18:00
Del 19 de octubre al 15 de noviembreMartes a domingo10:00-14:00 / 15:00-17:00

De mediados de noviembre a mediados de marzo el horario se reduce, y algunos días el jardín solo abre por la mañana. Si vais en esas fechas, llamad antes. En el puente de diciembre (días 3, 7 y 8) abre de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 17:00, y cierra el 9, 24, 25 y 31 de diciembre.

El Centro de Interpretación, la Cochera y las salas de exposiciones siguen el horario del jardín, pero cierran media hora antes.

Teléfono y correo, por si tenéis dudas antes de salir:
Parque Natural Señorío de Bertiz: 948 592 421 · cinberti@navarra.es
Oficina de Turismo de Bertiz (Oieregi): 948 592 386 · oit.bertiz@navarra.es
Calendario completo en la web del parque: horarios oficiales.

Lago del jardín histórico del Señorío de Bertiz rodeado de bambúes
El lago del jardín, rodeado de bambúes

Cómo llegar al Señorío de Bertiz y dónde aparcar

Se entra desde la N-121A (Pamplona-Irún), cogiendo el desvío de la N-121B hacia Elizondo y, casi acto seguido, la comarcal N-1210 señalizada como Bertiz y Oronoz-Mugairi. Aunque el parque está en término de Oieregi, el acceso real es por Oronoz. Que no os líe el cartel.

OrigenDistanciaCarretera
Pamplona44 kmN-121A por los túneles de Belate
Donostia-San Sebastián59 kmN-121A
Dantxarinea (Francia)32 kmN-121B

También hay autobús de línea desde Pamplona y Donostia con La Baztanesa y La Burundesa, con parada en Oronoz-Mugairi. Y en bici se llega por la Vía Verde del Bidasoa desde Irún, aunque eso ya es otro plan y otro día.

El aparcamiento del parque es gratuito, está abierto las veinticuatro horas todos los días del año y tiene plazas reservadas para personas con discapacidad. Y se llena. Nosotros llegamos un día sobre las once de la mañana y todavía entramos, pero en temporada alta o vais a primera hora o os quedáis fuera; en agosto y fin de semana, casi seguro. Si pasa, hay un parking alternativo a un paso donde dejar el coche sin problema.

El Jardín Histórico-Artístico: qué ver dentro

El jardín no lo diseñó Ciga, aunque casi todo el mundo lo dé por hecho. En 1847, medio siglo antes de que él comprara la finca, los marqueses de Bessolla encargaron el trazado original a un jardinero francés, Félix Lambert. Lo que hicieron Pedro y Dorotea ya entrado el siglo XX fue ampliar aquel «Jardín Zaharra» y llenarlo de especies traídas de medio mundo.

El resultado son 3,40 hectáreas con más de 120 especies llegadas de medio mundo. Destacan por su porte o por su rareza los liquidámbares, cuya hoja es hoy el logotipo del parque; los tejos, que son los árboles más antiguos del jardín; las hibas japonesas; el ciprés de los pantanos, que saca las raíces fuera del agua para poder respirar; el cefalotejo, las secuoyas, los cedros, los ginkgos, los limoneros, las camelias, las azaleas, las hortensias, las glicinas y dos bosquetes de bambú, uno verde y otro negro. Un microclima húmedo y sin heladas hizo el resto. En el lago, además, nosotros hemos visto nenúfares las tres veces que hemos venido.

Bosque de bambú del jardín botánico de Bertiz
Uno de los dos bosquetes de bambú del jardín

Y luego está la secuoya. Antes de contarles nada, preguntad a los niños de dónde creen que ha salido ese árbol. La respuesta está a nueve mil kilómetros: Sierra Nevada, en California, donde su especie da los ejemplares más grandes del planeta, hasta 85 metros de altura y 11 de diámetro. Nosotros acabamos abrazados al tronco. No es algo que se le ocurra a uno con cualquier árbol.

Secuoya del jardín del Señorío de Bertiz
La secuoya que se puede abrazar

Dentro del recinto no está solo el jardín. Entrad también en los edificios: el Palacio de Bertiz, de los siglos XVII y XVIII, con su fuente circular de mármol de Almandoz y el fauno de bronce; la capilla y el mirador, dos joyas del Art Nouveau; la Cochera, donde los Ciga guardaban los carruajes y hoy está la maqueta del parque; y el Centro de Interpretación, en el caserío Tenientetxea. Recorrerlos es meterse en otra época sin darse cuenta.

Fijaos en las vidrieras, que a nosotros nos parecieron lo más bonito del conjunto. Las hay en el palacio y en la capilla, y las hubo también en el palacete de Aizkolegi. Juntas forman la colección de vidrieras más variada que se conoce en Navarra hasta la fecha. La de la marquesina exterior de la capilla, terminada en 1908, se encargó a los hermanos Maumejean, los vidrieros más reputados de aquellos años. Desde 2011 el Gobierno de Navarra las estudia y las restaura dentro del proyecto «La luz de Bertiz», y la recuperación de esa marquesina se ha convertido en un referente en conservación de vidrieras históricas. Se puede ver en una visita virtual de 360º antes de ir, aunque delante es otra cosa.

Vidriera de la marquesina de la capilla del Señorío de Bertiz, obra de los hermanos Maumejean
La marquesina de los hermanos Maumejean. Para nosotros, lo más bonito del jardín.

Repartidas por el paisaje hay además esculturas contemporáneas de gran formato, entre ellas la Lamia del Bidasoa de Xabier Santxotena.

Si vais con niños, preguntad en la caseta por el itinerario sensorial «El Jardín de los Sentidos»: cuarenta minutos pensados para tocar, oler y escuchar, con folleto descargable. Al fin y al cabo es la manera más sencilla de que un crío atraviese un jardín botánico sin preguntar cada cinco minutos cuánto queda.

Con parada en el lago y sin correr, el jardín entero nos ha llevado siempre entre una hora y hora y media. Da tiempo de sobra a verlo todo sin que los niños se cansen.

Los senderos del bosque: cuáles se pueden hacer y con quién

El bosque de Bertiz tiene siete senderos señalizados, y tres de ellos están catalogados como fáciles. Ese es el dato que decide si el plan os cuadra con niños, y es justo el que peor se explica en la taquilla.

Van ordenados de menor a mayor exigencia, con las cifras oficiales del parque:

SenderoLongitudTotal ida y vueltaDesnivelTiempoDificultad
Erreparatzea700 m1,5 kmLlano30 minFácil
Iturburua3 km6 km180 m2 hFácil
Suspiro5 km9 km200 m2,5-3 hFácil
Irretarazu7 km11 km200 m3,5-4 hMedia
Aizkolegi-Plazazelai2,5 km—290 mMenos de 1 hMedia
Plazazelai8 km16 km390 m5 hMedia
Aizkolegi11 km22 km680 m6-7 hMedia
Mapa de los siete senderos del Parque Natural Señorío de Bertiz con distancias, desniveles, tiempos y dificultad
Los siete senderos del Señorío de Bertiz, del más corto al más largo. Los colores son los mismos de la señalización del parque. Pinchad para ampliar.

Los puntos kilométricos están señalizados en el margen derecho del camino, así que perderse tiene mérito.

Erreparatzea: el que se hace con carro

Erreparatzea es el único sendero de Bertiz que se puede hacer con carrito de bebé. Son 700 metros llanos por el antiguo camino a orillas del Bidasoa, entre el acceso principal y el puente y el palacio de Reparacea. Kilómetro y medio contando la vuelta. Media hora larga si vais parando, que con críos siempre se para.

Este camino fue la entrada principal a Bertiz hasta que construyeron el puente de Oronoz-Mugairi. Lo hemos hecho con nuestra hija y es cómodo de principio a fin.

Iturburua: el primero de verdad

Iturburua es el sendero corto para empezar a meterse en el bosque: 3 km, 180 metros de desnivel y dificultad fácil, seis kilómetros contando la vuelta. Es la variante reducida del de Suspiro y confluye con la pista forestal pasado el manantial.

Nosotros hicimos la mitad, hasta el punto en que el camino se hunde de golpe en el bosque tupido y la luz cambia de color. Y ahí pasó lo mejor de la jornada en cuanto a caminar, que no fue una vista ni una cumbre: nuestra hija se quedó enganchada con los helechos, tocándolos uno a uno, y ya no hubo manera de moverla de allí. No hizo falta llegar a ningún sitio.

Con una niña de cuatro años en adelante, Erreparatzea entero e Iturburua a medias funcionan sin problema. Esa es la combinación que recomendamos y la que nadie os va a explicar.

Aizkolegi: la ruta larga

Sube a la cima del monte Aizkolegi, 842 metros, el punto más alto de Bertiz, donde quedan las ruinas del palacete de verano de Dorotea y Pedro y desde donde se ve el parque entero y los valles vecinos. Son 11 km de pista forestal con 680 metros de desnivel, 22 ida y vuelta, entre seis y siete horas.

Hay un acceso bastante más corto: el sendero Aizkolegi-Plazazelai, conocido como «camino de la paja» porque el matrimonio Ciga permitía por él el paso de los carros hacia los caseríos de Orabidea. Dos kilómetros y medio de pendiente seria, 290 metros de desnivel, en menos de una hora.

No hemos subido a Aizkolegi. Lo contamos porque es la ruta grande del parque y pide entrada propia, pero no vamos a describiros una cima que no hemos pisado.

Cómo es el bosque de Bertiz por dentro

En el hayedo pasa algo difícil de explicar. Se acaba el ruido de la cabeza. Hayas y robles centenarios, jabalíes y corzos que no vais a ver pero están ahí, y el canto de las aves rellenando todo lo demás.

Si vais en bici, el único recorrido autorizado para ciclistas es el camino de Plazazelai. En el resto, no.

Bertiz es además el único lugar de España donde conviven las siete especies de pájaro carpintero de la península: pico mediano, pico dorsiblanco, pito negro, pico menor, torcecuello, picapinos y pito real. Distinguirlas de oído es otra historia, pero el dato ahí está.

Y si escucháis con más atención, en estos bosques viven las lamias, las sirenas de río que peinaban sus cabellos con peines de oro y protegían el valle de Bertizarana. Una de ellas está en el escudo del Señorío. Más adentro anda el Basajaun, el señor del bosque, alto y robusto, protector de los animales y las plantas. Al caer la noche su figura se desvanece entre los árboles y solo queda el susurro del viento.

Bertiz con niños: lo que funciona y lo que no

El Jardín Histórico-Artístico de Bertiz es completamente accesible con carro de bebé y con silla de ruedas. Los caminos son de tierra compacta, casi llanos, y se recorren enteros sin bajar al niño ni una vez. En el bosque, los primeros kilómetros de la pista principal también son accesibles.

Lo que mejor funcionó del día vino después del jardín: la zona de juegos infantiles junto al aparcamiento, en una campa amplia donde nuestra hija pudo correr sin que nadie le dijera nada, y comer al aire libre en pleno bosque. Eso y la secuoya son las dos cosas que más nos ha recordado después.

Para caminar, desde los cuatro años Erreparatzea entero e Iturburua a medias se hacen sin drama.

Hay tres cosas que conviene saber antes de ir. La primera, que en el jardín no se puede comer, ni pisar el césped, ni entrar con bicis ni patines. La segunda, que los perros no entran al jardín ni siquiera atados, salvo perros guía; al bosque sí, atados y controlados. Y la tercera, que Bertiz no es un parque de aventura: dentro hay una zona de columpios con una tirolina pequeña y poco más.

La combinación que nos funciona: hora y media de jardín por la mañana, comida en el merendero, un tramo corto de sendero por la tarde y el parque infantil para rematar.

Dónde comer en el Señorío de Bertiz

Vista del jardín del Señorío de Bertiz a través de una celosía de hierro, con una persona sentada leyendo en el banco curvo
Media tarde en el jardín, cuando el grupo de la mañana ya se ha ido.

Dentro del parque no hay ni bar ni restaurante. Lo que hay es un merendero cubierto junto al Centro de Acogida, con mesas, bancos, agua y una barbacoa de uso libre. Es el único punto del parque donde está permitido hacer fuego, y no dan ni leña ni carbón, así que si vais a usarla toca cargar con ello.

Nosotros comimos ahí, con bocadillos de casa, en las mesas que hay al lado de la taquilla donde venden las entradas al jardín. Cuando llegamos quedaban un par de mesas libres. En verano y en fin de semana, no os confiéis. Los baños están en el Centro de Acogida.

El mejor momento del día llegó después de comer. Otra vuelta por el jardín. El grupo de la mañana ya se ha ido, la luz cambia, el lago se queda quieto y solo se oyen los pájaros. Entramos a las once con unas cincuenta personas dentro y volvimos por la tarde casi solos. Organizad el día así si podéis.

Cuándo ir al Señorío de Bertiz

Hemos estado en tres estaciones y ninguna gana por goleada. Depende de lo que busquéis.

Primavera. Para nosotros, la mejor con diferencia. El verde es asaltante, los senderos están tranquilos y el jardín está en su mejor momento; es cuando la experiencia sensorial funciona de verdad y cuando los niños más disfrutan.

Verano. Más gente y mejor tiempo. El bosque es un refugio fresco cuando en la Ribera aprieta, aunque el jardín luce menos que en primavera y el aparcamiento se llena pronto.

Otoño. El hayedo se pone de ocres y rojos, hay bastante menos gente y se disfruta sin prisas. El riesgo, claro, es el tiempo: aquí llueve de forma constante y no hay término medio. Podéis tener el mejor día del año o no salir del coche.

Dos avisos de seguridad que da el propio parque. Los días de mucho viento no es recomendable recorrer el bosque, porque pueden caer ramas o árboles enteros. Y con niebla, ni salgáis de los caminos ni cojáis atajos. En episodios de alerta meteorológica el parque cierra directamente.

Qué ver cerca del Señorío de Bertiz

Si vais solo al jardín, Bertiz se queda corto para un día entero. Lo que a nosotros nos funciona es subir el valle desde Oieregi hasta Amaiur, el pueblo del castillo, que está a menos de media hora en coche: bosque y jardín botánico por la mañana, ruinas medievales y taller de talos en el molino por la tarde.

Si preferís rematar con agua, en la misma zona norte tenéis la cascada de Putzubeltz. Y si lo que buscáis es hayedo a lo grande, la comparación con la Selva de Irati en otoño ayuda bastante: Irati es más salvaje y queda más lejos, Bertiz es más cómodo y aguanta mejor con niños pequeños. Son dos planes distintos y dos días distintos.

Y si venís desde Pamplona o tenéis la base por allí, en nuestra guía de 10 rutas con niños cerca de Pamplona hay más ideas para completar el fin de semana.

Preguntas frecuentes sobre el Señorío de Bertiz

¿Cuánto cuesta la entrada al Señorío de Bertiz?

La entrada al Jardín Histórico-Artístico del Señorío de Bertiz cuesta 3 € para adultos y 1,50 € para estudiantes, jubilados y mayores de 65 años. Es gratuita para menores de 18 años, personas en paro y personas con discapacidad. El acceso al bosque y a los senderos del parque es gratuito todos los días del año.

¿Cuál es el horario del Señorío de Bertiz?

El Jardín Histórico-Artístico del Señorío de Bertiz cierra los lunes, salvo en Semana Santa, julio y agosto. El resto de días abre de 10:00 a 14:00, y por la tarde desde las 15:00 o las 16:00 hasta las 17:00, 18:00 o 19:00, según la época. De mediados de noviembre a mediados de marzo el horario se reduce. El bosque y el aparcamiento están abiertos las 24 horas. Teléfono del parque: 948 592 421.

¿Abre el Señorío de Bertiz los lunes?

El bosque, los senderos y el aparcamiento, sí: abren todos los días. El jardín y sus edificios cierran los lunes, salvo en Semana Santa, julio y agosto.

¿Cuál es el teléfono del Señorío de Bertiz?

El teléfono del parque es el 948 592 421 y el correo, cinberti@navarra.es. La Oficina de Turismo de Bertiz, en Oieregi, atiende en el 948 592 386 y en oit.bertiz@navarra.es.

¿Se puede visitar el Señorío de Bertiz con carrito de bebé?

Sí. El Jardín Histórico-Artístico del Señorío de Bertiz es completamente accesible con carrito y con silla de ruedas: los caminos son de tierra compacta y prácticamente llanos. En la zona de bosque, los primeros kilómetros de la pista principal también son accesibles, y el sendero Erreparatzea, de 700 metros, es llano.

¿Qué sendero del Señorío de Bertiz se puede hacer con niños pequeños?

Erreparatzea es el sendero más fácil del Señorío de Bertiz: 700 metros llanos a orillas del Bidasoa, 1,5 kilómetros ida y vuelta, media hora, y el único que admite carrito. Iturburua, de 3 kilómetros y 180 metros de desnivel, también está catalogado como fácil y se puede hacer parcialmente con niños desde los cuatro años.

¿Cuánto se tarda en visitar el Señorío de Bertiz?

El jardín del Señorío de Bertiz se recorre en una hora u hora y media sin prisas. Si añadís el Centro de Interpretación, el Palacio y un tramo corto de sendero por el bosque, calculad media jornada. Subir a la cima de Aizkolegi son 22 kilómetros ida y vuelta, una jornada entera aparte.

¿Se puede entrar con perro al Señorío de Bertiz?

No al jardín. Los perros no pueden acceder al Jardín Histórico-Artístico del Señorío de Bertiz ni a los edificios, salvo perros guía. Sí pueden entrar a los senderos y pistas del bosque, siempre atados y controlados por sus dueños.

¿Dónde se puede comer en el Señorío de Bertiz?

Dentro del Señorío de Bertiz no hay restaurante ni bar. Junto al Centro de Acogida hay un merendero cubierto con mesas, bancos, agua y una barbacoa de uso libre, el único lugar del parque donde está permitido hacer fuego. El parque no proporciona leña ni carbón. Comer dentro del jardín no está permitido.

¿Cuál es la mejor época para visitar el Señorío de Bertiz?

La primavera es la mejor época para visitar el Señorío de Bertiz: el jardín está en su mejor momento y los senderos están tranquilos. El otoño ofrece la mejor explosión de color del hayedo y menos afluencia, pero con alto riesgo de lluvia. El verano es el más concurrido y el jardín luce menos.

¿Hay que reservar para visitar el Señorío de Bertiz?

No hace falta reserva para visitantes particulares en el Señorío de Bertiz. El acceso al jardín está limitado por aforo, pero se compra la entrada en la caseta a la entrada. Sí es obligatoria la reserva previa para grupos organizados de más de 15 personas y para el hide de observación de aves.


Volvimos a cruzar la verja a última hora, con la niña agotada de correr por la campa y un bocadillo de menos en la mochila. El ruido de la N-121A seguía ahí, esperándonos al otro lado del puente. Tardó un buen rato en volver a entrarnos en la cabeza.

Si queréis conocer más rutas, podéis acceder a nuestra Sección de Rutas, y si os apetece seguir nuestras aventuras, estamos en nuestro perfil de Instagram.

2 comentarios sobre «Señorío de Bertiz: qué ver, senderos, horarios y precios»

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