Granadilla, en el norte de Cáceres, está considerado como uno de los pueblos abandonados más bonitos de España. Una antigua villa amurallada que fue desalojada hace más de 60 años porque iba a quedar sepultada bajo las aguas de un embalse que, paradójicamente, nunca llegó a inundarla. Hoy sus murallas, su imponente castillo y sus calles empedradas siguen en pie, recibiendo a más de 50.000 visitantes cada año que quieren descubrir qué ver en Granadilla. ¿Quieres descubrirlo con nosotros?
Llegamos un día de verano desde Salamanca, con muchas ganas de recorrer cada rincón de este pueblo del que tanto habíamos oído hablar. Al cruzar la única puerta por la que se accede al recinto amurallado nos quedamos en silencio, simplemente mirando. Las calles empedradas vacías, las fachadas medio restauradas, la quietud de un lugar que parece detenido en el tiempo… todo te envuelve desde el primer paso.
Al pasear por sus calles es imposible no imaginar cómo sería la vida aquí cuando el pueblo estaba lleno de gente, con el bullicio de su día a día. A la vez que surgen miles de preguntas: ¿Por qué los habitantes tuvieron que abandonar este enclave lleno de vida? ¿Qué usos se le da hoy en día a este pueblo con tanta historia? Granadilla guarda multitud de secretos entre sus murallas. ¡Vamos a descubrirlos!

Qué ver en Granadilla: los imprescindibles
El Castillo de Granadilla
Nada más cruzar la puerta de la muralla, ahí está. Imponente. El Castillo de Granadilla, también conocido como Castillo de los Duques de Alba, es probablemente lo primero que os va a llamar la atención. Fue construido en el siglo XV por orden del primer Duque de Alba sobre los restos de la antigua alcazaba musulmana. Su planta polilobulada, con una torre central y cuatro torreones semicirculares, le da un aire único, casi italiano, que no se parece a ningún otro castillo que hayamos visto.
Y subir a lo alto de la torre del homenaje es obligatorio. Las vistas desde arriba merecen cada peldaño: el embalse de Gabriel y Galán brillando bajo el sol de verano, la iglesia de la Asunción asomando entre los tejados, el recinto amurallado completo a tus pies y el pinar que rodea el pueblo. Sin duda, uno de los mejores miradores de todo el norte de Cáceres. Si vais al atardecer, dicen que la puesta de sol desde aquí es espectacular.

Las murallas almohades
Nos encantó pasear por la muralla. Las murallas almohades rodean completamente el casco antiguo formando un perímetro de más de 900 metros. Aunque la villa fue fundada por los musulmanes en el siglo IX, las murallas que vemos hoy son de época almohade (siglos XII-XIII), con unos 7 metros de altura.
Lo mejor es que se puede recorrer buena parte del adarve, el paseo de ronda en su parte superior. Nosotros recorrimos todo el tramo que estaba en pie y os aseguramos que es una experiencia que no os podéis perder. Las vistas del embalse, del pueblo y del entorno desde arriba son una pasada. Cada tramo ofrece una perspectiva diferente: aquí el embalse rodeando el cerro, allí los tejados del pueblo, más allá el pinar y las dehesas extremeñas…
Las murallas cuentan con dos puertas históricas: la Puerta de la Villa (al noreste) y la Puerta de Coria (al suroeste). Actualmente solo se accede por la Puerta de la Villa, que es por donde entramos todos los visitantes. Y lo más curioso: es la única puerta por la que se puede entrar al pueblo.

Iglesia Parroquial de la Asunción
La Iglesia Parroquial de la Asunción fue construida en el siglo XVI, celebrándose el primer culto en 1521. Es un templo tardogótico y renacentista con dos portadas: una gótica (conocida por los vecinos como «puerta del cierzo») y otra renacentista-barroca.
Tras el abandono del pueblo sufrió un deterioro importante, pero fue restaurada en 1991. Un dato curioso: fue el único edificio de Granadilla que no se pudo expropiar porque el obispo de Coria se negó firmemente. Toda una historia de resistencia dentro de la historia del pueblo.
La Plaza Mayor y la Calle Mayor
La Plaza Mayor es el corazón del pueblo. Granadilla tiene una distribución radial, como si fuera una tela de araña: todas las calles principales parten o llegan a esta plaza. Está rodeada de casas señoriales que conservan parte de su estructura original, como la Casa del Ayuntamiento o la antigua casa cuartel de la Guardia Civil, que data del siglo XVI.
La Calle Mayor conecta la Puerta de la Villa con la Plaza Mayor. Pasear por esta vía empedrada permite ver las fachadas de las casas, algunas con escudos nobiliarios, y sentir la atmósfera de una época pasada. Eso sí, recordad que no está permitido acceder al interior de las viviendas, ya que muchas están siendo utilizadas por los estudiantes que participan en la rehabilitación del pueblo.

Historia de Granadilla: del abandono a la recuperación
La historia de Granadilla comienza en el siglo IX, cuando los musulmanes fundaron la villa como un punto estratégico junto al río Alagón, muy cerca de la Vía de la Plata. Su posición privilegiada, en la frontera entre Castilla, León y Portugal, la convirtió en un enclave clave durante la Reconquista.
En el siglo XII, Fernando II de León reconquistó el lugar, repoblándolo y otorgándole el nombre de Granada. Posteriormente, la villa pasó por manos de la Orden de Santiago y de importantes figuras nobiliarias. En el siglo XV, los Reyes Católicos cambiaron su nombre a Granadilla para evitar confusiones con la recién conquistada Granada andaluza. ¿No os parece curioso? Fue entonces cuando el primer Duque de Alba mandó construir el castillo que hoy preside el pueblo.
La familia Álvarez de Toledo mantuvo el dominio de Granadilla hasta el siglo XIX, dejando una huella profunda en su arquitectura. Pero el golpe definitivo llegó en 1955, cuando el gobierno franquista acordó la expropiación de la villa para la construcción del embalse de Gabriel y Galán. Los habitantes fueron desalojados al declararse la zona potencialmente inundable. El último vecino abandonó el pueblo hacia 1965.
Y aquí viene lo más paradójico de toda esta historia: Granadilla nunca fue inundada. El agua del embalse nunca llegó a cubrir el cerro donde se asienta la villa. Lo que sí quedó bajo las aguas fueron las tierras de cultivo que rodeaban el pueblo, la principal fuente de sustento de sus habitantes. Sin sus campos, Granadilla no tenía futuro. Un pueblo que no se ahogó en agua, pero al que le quitaron la tierra que le daba vida.
Desde 1980, Granadilla es Conjunto Histórico-Artístico, y en 1984 se incorporó al Programa de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados (PRUEPA), gestionado por el Ministerio de Educación. Desde entonces, miles de estudiantes de toda España han participado en la restauración de casas, calles y monumentos, devolviendo vida a un pueblo que estuvo a punto de desaparecer. Hoy recibe cerca de 50.000 visitantes al año.
A pesar de todo el trabajo realizado, Granadilla necesita más fondos para seguir avanzando en la restauración. Muchos edificios siguen en estado de deterioro y el programa depende de presupuestos limitados. Visitarlo es, de alguna manera, una forma de contribuir a que este pueblo siga vivo.

Cómo llegar a Granadilla desde Cáceres y Salamanca
Granadilla se encuentra en el municipio de Zarza de Granadilla, al norte de la provincia de Cáceres. Para llegar hay que tomar la Autovía de la Plata (A-66/E-803).
Nosotros vinimos desde Salamanca (algo menos de dos horas). Tomamos la A-62 hacia Béjar y enlazamos con la A-66 en dirección Plasencia. Hay que estar atentos a la salida 442 dirección Zarza de Granadilla. Una vez en el pueblo, seguimos las indicaciones hacia Granadilla por la carretera CC-218, un camino asfaltado de unos 6 km que nos lleva directamente hasta allí. No tiene pérdida, pero eso sí, asegúrate de tener el GPS actualizado porque la señal de móvil en la zona es bastante limitada.
Desde Cáceres (aproximadamente hora y media) la ruta es similar: A-66 en dirección Plasencia y mismas indicaciones hacia Zarza de Granadilla.
Coordenadas GPS: 40.26949, -6.10542
Dónde aparcar en Granadilla
El aparcamiento es gratuito y está situado justo a las puertas de la muralla. Es amplio, apto incluso para autocaravanas y furgonetas, aunque no se permite pernoctar. Os recomendamos llegar temprano, especialmente en fines de semana y festivos, porque las plazas pueden ser limitadas.
Horarios de visita y precio de Granadilla Cáceres
La visita a Granadilla es totalmente gratuita. Eso sí, ojo con los horarios porque tiene horarios restringidos y funciona por turnos de acceso. Y esto lo decimos por experiencia, porque a nosotros nos pilló un poco por sorpresa 😉
De abril a octubre: de martes a domingo, de 10:00 a 13:30 y de 16:00 a 20:00.
De noviembre a marzo: de martes a domingo, de 10:00 a 13:30 y de 16:00 a 18:00.
Los lunes permanece cerrado, salvo festivos nacionales. Las puertas se cierran 10 minutos antes de cada turno.
Si vais en verano como nosotros, un consejo: visitad el pueblo a primera hora de la mañana cuando abre o una hora antes del cierre de la tarde. Además de evitar las horas de más calor, si vais a última hora podréis disfrutar de un atardecer precioso desde lo alto del castillo. Llevad agua, protección solar y gorra, porque dentro del recinto apenas hay sombras.
Para grupos organizados (más de 50 personas) es necesario reservar visita previamente a través de la web oficial. El resto de visitantes pueden acceder libremente dentro del aforo. Se puede acceder con mascotas siempre que vayan atadas.
Antes de visitarlo consultad siempre los horarios actualizados en la web, ya que pueden variar.
Duración de la visita a Granadilla
Calculad entre hora y media y dos horas para recorrer el pueblo con calma: subir a la torre del castillo, pasear por el adarve de la muralla, callejear por sus rincones y disfrutar de las vistas. Si además queréis explorar los alrededores y acercaros al embalse, añadid otra media hora.
Dónde comer cerca de Granadilla
Mesón El Emigrante
Situado en la C. Pedro Ávila, 45, es un restaurante de cocina casera con platos tradicionales de Extremadura. Buen ambiente, porciones generosas y cocina casera de la de verdad, sin complicaciones. De esos sitios donde sales rodando. Precio medio: 15-20 € por persona.
Restaurante Asador El Cordel
En la Ctra. Guijo, 4, especializado en carnes a la brasa y platos típicos extremeños. Ideal si vais con familia o en grupo. Precio medio: 20-30 € por persona.
Restaurante Versátil
En la C. el Lagar, 6, con un enfoque más creativo y contemporáneo usando ingredientes locales. Para quienes buscan algo más elaborado y diferente. Precio medio: 50-60 € por persona.
Qué ver cerca de Granadilla
Si tenéis tiempo, el norte de Cáceres ofrece otros destinos que combinan de maravilla con la visita a Granadilla: la ciudad romana de Cáparra está a media hora y merece mucho la pena. También la monumental Plasencia, el Valle del Jerte (espectacular en primavera con la floración de los cerezos), Las Hurdes o los impresionantes castaños centenarios de Segura de Toro.
Preguntas frecuentes sobre Granadilla
¿Es gratis visitar Granadilla?
Sí, la entrada es totalmente gratuita. Solo hay que respetar los horarios de apertura.
¿Hay que reservar para visitar Granadilla?
No es necesario para visitantes individuales o familias. Solo los grupos organizados de más de 50 personas deben reservar previamente.
¿Cuánto se tarda en visitar Granadilla?
Entre hora y media y dos horas es tiempo suficiente para recorrer el castillo, la muralla y las calles del pueblo con calma.
¿Se puede visitar Granadilla con perros?
Sí, pero deben ir siempre atados.
¿Por qué se abandonó Granadilla?
Sus habitantes fueron desalojados en los años 50-60 del siglo XX al declararse la zona inundable por la construcción del embalse de Gabriel y Galán. Paradójicamente, el pueblo nunca llegó a inundarse.
¿Cuál es el mejor momento para visitar Granadilla?
En verano hace bastante calor, así que recomendamos ir a primera hora o a partir de las 16:00. Primavera y otoño son las mejores épocas por temperatura y paisaje.
Si deseas conocer más destinos puedes acceder a nuestra Sección de Rutas y si quieres seguir nuestras aventuras en nuestro perfil de Instagram 👇👇👇
